Patrón de falacias del clima laboral en la ciudad de Lima
¿Cuáles son mayormente las causas de las bajas en los puestos de trabajo? ¿existe una relación entre el nivel de educación no estrictamente académica de los empleados y el mal clima laboral? ¿Qué tipos de líderes existen en los trabajos? ¿cuáles son los patrones repetitivos del mal clima?
Advertencia: Esta investigación fue realizada en 6 entornos laborales diferentes por un periodo de 1 año (2018), sin embargo para desarrollar este análisis, omitiré los nombres de las empresas y personas para así no crear controversias, ya que el objetivo no es resaltar las falencias de tal o cual compañía o persona sino, hacer una catarsis del clima laboral imperante.
“El Perú es Lima, Lima es el Jirón de la Unión, el Jirón de la Unión es el Palais Concert y el Palais Concert soy yo”.
Comienzo este análisis citando esta frase atribuida al célebre literato peruano Abraham Valdelomar (1888-1919), que a inicios del siglo XX, retrata un país centralizado, aristócrata, con marcadas clases sociales producto de la colonia española. Hoy, 2018 las cosas aparentemente son diferentes, como la sociedad nos quiere hacer pensar, sin embargo, la realidad nacional sigue, en esencia, igual que desde hace 200 años. Marcando clases sociales con la cultura, esclavitud moderna, y una sociedad cada vez más ignorante, debido al comodismo y ensoñamiento que produce un aparente “bienestar” por ser uno de los países más diversos del mundo, como es el Perú.
Justamente este problema de desigualdad lo podemos ver reflejado en la cultura laboral limeña, que tristemente se califica como “normal”. A continuación, mostraré algunas falacias, haciendo un alegoría al pensador griego Aristóteles y sus Refutaciones Sofísticas¹, llamando a diversas actitudes encontradas en el clima laboral, encontrando patrones y resaltando las falencias que existen para así ponerlas bajo cuestión.
“Quedarte más tiempo de lo debido en el trabajo te hace más productivo, y sino lo haces eres objeto de burla.”
El objeto de este pensamiento es en su mayoría el “quedar bien”, “ganar puntos”, “resaltar” frente a los demás, por lo que si una persona que no está de acuerdo con esto, y que valora el tiempo invertido en el trabajo así como el que pasa con los seres queridos o con sigo mismo por igual, normalmente es objeto de burla simplemente por lo “tonto” que es por no pensar así, en cambio si lo haces, te comienzan a calificar como “trabajador”, por lo jefes y compañeros.
“Sí a todo”
Significa que bajo ningún concepto debes cuestionar lo que te digan los jefes o compañeros cuando eres nuevo, porque se cree que eso no asegurará tu permanencia. En otras palabras ser totalmente sumiso y operativo, cual autómata que solo recibe comandos.
“Derecho de piso”
En otras palabras: Discriminación a los nuevos. Esto se le conoce comúnmente en el Perú a dicha actitud como un “requisito” cuando eres nuevo, enviarte hacer tareas precarias que los más experimentados ya no hacen, por tiempo casi indefinido hasta un incansable ascenso (sino tienes los contactos adecuados) justificándolo con frases como “todos empezamos así”, en lugar de disponer la ayuda necesaria y tomar en cuenta las habilidades de las personas nuevas.
“Cuestionar todo el tiempo al compañero, y calificarlo de lento, aludiendo que él es mejor por tener más experiencia. Tanto entre nuevos y antiguos.”
Esta actitud, presente en la mayoría de la personas analizadas en esta investigación contrasta mucho con el mínimo de personas que en lugar de calificar, están dispuestas a brindar su ayuda y colaborar en el mejoramiento del proceso de producción, en armonía. Tal vez esa actitud tenga muchas razones desde psicológicas hasta socio económicas.
“Si no hablas igual, no eres parte del grupo”
Se refiere al lenguaje entre compañeros, encontrando en su mayoría, uno muy pobre, con gran cantidad de jergas y groserías consideradas “normal” entre ellos mismos. Los jefes casi ignoran esto, así como la gran mayoría de falacias aquí descritas, ya que hay poca interacción, salen poco de las oficinas o hasta las refuerzan “por lo bajo” o sin presencia del gerente, que es otra persona que en su mayoría no tiene mucha idea de lo que sucede, ya que todo llega a él desde otras personas.
“Debes hacer sobre esfuerzo sin importar tu salud física sino no eres hombre y productivo”
Esta actitud, muy lamentable, ya que denota un pensamiento esclavizado y machista, que probablemente venga de muy antiguo. Normalmente se ve entre compañeros de trabajo, debido a que los jefes recomiendan las medidas correspondientes de seguridad más por evitar multas que por una verdadera cultura de seguridad.
“Realizar encargos ordenados por lo jefes a pesar de sentirse harto de ello, creando dependencia hacia una persona y hostigando”
Dicha actitud va de la mano con la de no cuestionar, porque se cree que no será “bien vista” por los jefes, por lo tanto hay miedo para comunicar dicho malestar y con ello se consigue cada vez más estrés y un reforzamiento de todo citado anteriormente.
“Si no está el jefe nada funciona bien. Tiene que hacerlo todo.”
Esto se le conoce como el líder paternalista², encontrado en la mayoría de los climas laborales investigados. Esta creencia es alimentada por el propio jefe que puede tener o no idea del efecto que esto produce a sus colaboradores, o en este caso a sus subordinados o súbditos realmente.
Los individuos analizados para esta investigación, tienen edades que varían desde los 19 a 50 años, encontrando variantes en las formas de pensar en cada uno a pesar de la edad, condición socio económica y educativa, por lo que concluyo, que no necesariamente dichos criterios citados logran cambiar la estructura mental del individuo cuando se trata, en este caso de mantener un puesto de trabajo, lo cual desemboca en un determinado clima laboral.
Referencias:
(1) De Azcárate, P. (1875) Tratados de lógica (Organon) VI Refutaciones sofísticas (Aristóteles, trad.). España: Biblioteca Filosófica, Medina y Navarro. (Obra original publicada en -354)
(2) Zayas, M & Cabrera, N. (2006) Liderazgo empresarial. Universidad de Holguín “Oscar Lucero Moya”, Cuba.
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